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| Lady Gaga subió a una pequeña al escenario y cantaron juntas la canción 'Telephone' |
En
dos horas y quince minutos, la cantante norteamericana brindó un show que
mezcló la elaborada teatralidad de su puesta en escena con una potente conexión
con el público. El resultado fue un espectáculo que no omitió ningún hit y que
demostró a varios por qué Gaga postula con fuerza al trono de “reina del pop”.
Con esta primera
“pieza” del show quedaba claro que el espectáculo tendría un perfil muy
conceptual; algo bastante lógico considerando el background de Gaga en la
elaboración de videos e imagen. Siendo justos, hay que consignar que estos segmentos
del show no fueron completamente apreciados por las localidades más lejanas del
recinto ya que, según comentaron asistentes a galería, el tamaño de las
pantallas gigantes y su resolución no le hicieron justicia a la visibilidad que
requería este evento en particular.Todo empezó a las 21.45 hrs. cuando se
apagaron las luces y cayó el telón que cubría el imponente castillo gótico que
ofició como escenario del tour “Born this way Ball”. Sobre un unicornio de
fantasía, Lady Gaga salió a escena completamente tapada y precedida de una
bandada de bailarines que alzaban banderas con su nombre y que la escoltaban
cual caravana.
En medio de una
docena de cambios de vestuarios, diez bailarines en escena y cuatro músicos, la
artista interpretó éxitos como “Born this way”, “Bad Romance”, “Judas”, “Just
Dance”, “Paparazzi” y “Alejandro”; una cantidad inusual de sandías caladísimas
considerando que se trata de una figura con sólo dos discos editados y un EP.
Un castillo que se
abría por la mitad, sonido fuerte e impecable, conceptos distintos para cada
canción, una innegable capacidad vocal y coreografías modernas y sexualmente
provocativas, definieron la parte artística del show; esa que le tapó la boca a
varios que pensaban que no sería la gran cosa y que tanto fanatismo era
“incomprensible” y hasta “ridículo”.
La otra parte, fue
la que cautivó emocionalmente al público general y especialmente a los llamados
“Little monsters”. Como es costumbre en todas sus apariciones públicas, Gaga
hizo gala de su discurso pro igualdad y de “sé tú mismo, que te importe un
carajo lo que los otros piensen”. Con un rostro amable y hablando sólo en
inglés (salvo un “los amo” y “soy la más afortunada del mundo”), la cantante
agradeció a los fans por haber comprado tickets para su show gracias
al esfuerzo de su trabajo, recordó a sus seguidores que nunca dejaría de hacer
música e incluso se dio el tiempo de bromear: “¿Quién está fumando marihuana
aquí y no me invita?”, preguntó a viva voz.
A la hora de
interpretar “Telephone” subió al escenario a una pequeña niña caracterizada
como ella que bailó y cantó a su lado todo el tema. Más adelante se sentó a
abrir regalos de sus fans hasta que hizo pasar a cuatro de ellos que no cabían
en sí de la emoción por la posibilidad de estar a su lado, tocarla y abrazarla
cercanamente. Con ellos alrededor de su piano tocó el tema “Hair” en una
versión balada, provocando el que seguramente fue el momento más emotivo de la
noche junto con la interpretación de “You and I”.
Lady Gaga se
presentó ante más de 40 mil personas que llegaron al recinto de Ñuñoa. Se
comentó mucho que la venta de entradas no cumplió las expectativas (algo que
también sucedió en Brasil y Argentina), pero lo cierto es que, sin estar
repleto, el Estadio Nacional lució un número considerable de público que, por
ningún lado, reflejaba un escenario de “fracaso” ni nada por el estilo.








